INSTITUTO MEXICANO DE ORIENTACION VOCACIONAL Y PROFESIONAL A.C.
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Sentido de vida y vida laboral
¿Mi trabajo le da un sentido a mi vida?

En nuestro existir cotidiano desarrollamos varias facetas que pueden o no darle sentido a nuestras vidas. Una de estas facetas es la vida laboral, es decir, el trabajo que realizamos para obtener una remuneración económica. 

Para Viktor Frankl[1] cumplimos el sentido de la existencia realizando tres tipos de  valores:

  1. Valores de creación, aquellas acciones mediante las cuales la persona da algo al mundo a través de su contribución personal; puede ser una obre artística, el propio trabajo, el cuidado del entorno. La acción que define este valor es: DAR
  2. Valores vivenciales, son lo que la persona recibe del mundo y de otros; la naturaleza, el amor, el trabajo de los otros. La acción que define este valor es: RECIBIR
  3. Valores de actitud, se ponen en marcha cuando por hechos inevitables, tengo ante mí la posibilidad de asumir una actitud digna y valiente frente a algo que no puedo cambiar.

Los valores de creación y vivenciales se activan en la vida laboral, principalmente los de creación, al dar algo a los demás a través una actividad específica realizada. Por ejemplo: si soy médico trataré de sanar al enfermo, si soy maestro acompañaré en el aprendizaje al estudiante, si soy cocinero alimentaré y deleitaré con mis platillos a las personas que los prueben. En ese dar, la persona otorga un sentido a su vida.    

Para comprender el sentido de vida, Frankl introduce el concepto de misión, definido como un llamado existencial a convertirse en un ser responsable. La misión no es la profesión elegida con el fin de ganarse el sustento sino la manera de responder ante los desafíos que nos presenta su ejercicio profesional, es decir, la vida laboral nos presenta la oportunidad de dar sentido de vida a nuestro trabajo cuando el desempeño está guiado por acciones que expresan principalmente nuestros valores de creación. La acción de dar hace a la persona única e irrepetible y posibilita el encuentro con la comunidad, escenario donde podrá desarrollar los valores vivenciales y de actitud que le conducirán a sentirse pleno y convertirse en un ser responsable.

Desde la perspectiva de Frankl, no es la profesión la que produce satisfacción o insatisfacción sino nuestra manera de ejercerla, la actitud ante cualquier trabajo, aun el más mecánico y monótono puede llevar ese sello de originalidad y creatividad específico de cada persona y esto depende del hombre mismo, de cómo lo haga y no de lo que se haga.

Desde la experiencia de la orientación vocacional identificamos que las personas que solicitan un servicio para reorientar su actividad laboral manifiestan sentirse insatisfechos, incompletos, incluso atrapados, el trabajo que desempeñan les permite satisfacer sus necesidades básicas con cierto grado de comodidad pero  no es suficiente, existe un estancamiento.

En la práctica de la orientación laboral hemos visto que las personas que manifiestan un grado severo de insatisfacción laboral generalmente experimentan dificultades para ejercer alguno de los tres valores de los que habla Frankl (de creación, vivenciales, de actitud).

Dar y recibir, un equilibrio

Un ejemplo claro de algunas profesiones que ponen en práctica los valores de  creación son las asistenciales como Enfermería, Medicina, Psicología, a quienes tradicionalmente se les inculca desarrollar actitud de servicio y estar para el otro, los profesionistas ejercen el valor de creación, pero corren el riesgo de “olvidar” o “bloquear”  la capacidad de recibir, resultando poco favorecedor para sí mismos, pues corren el riesgo de presentar el llamado síndrome de bournout, generado por un sobreinvolucramiento laboral que genera desgaste. Desde los valores vivenciales y de creación parece fundamental que en el ejercicio de la profesión aprendamos a dar y recibir.

Pensemos en una empresa donde existen personas con décadas de experiencia y aquellos que apenas comienzan su vida laboral, ¡qué valioso será que exista la disposición de compartir los conocimientos que se tiene con los colaboradores o compañeros de trabajo!, los aprendizajes basados en la experiencia, la ecuanimidad que a veces tiene una persona de edad avanzada frente a al ímpetu de un joven.

Por otro lado, aquellos que están al final de su vida laboral se enfrentarán al reto de generar una actitud de apertura para recibir los cambios del mundo: la incorporación de la tecnología, los trabajos part-time, home office, la educación en línea, y no menos importante,  la valía de escuchar las ideas de los que apenas empiezan su camino en el mundo del trabajo.

¿Consideras que a través de tu trabajo das algo a los demás? ¿Consideras que tu trabajo le da sentido a tu vida? ¿Tú actitud es la más favorable para encontrar ese sentido? ¿Te gusta tu trabajo? ¿Serías feliz si continúas haciendo lo que haces? Si no encuentras ese sentido  a pesar de mejorar tu actitud ¿consideras necesario cambiar de trabajo? ¿Has pensado en cambiar de profesión?

Si buscas servicio de orientación para reorientar tu actividad laboral puedes acudir al Instituto Mexicano de Orientación Laboral  https://www.imovo.club/ con la Psic. Karla Loredo

Si buscas terapia psicológica individual para este tema u otros, puedes acudir a    https://www.espaciopersonal.mx  con el Psic. Jorge Jarillo Luna.   

 

[1] Fundador de la Logoterapia y superviviente a los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial)


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